El caso es que estos días os he seguido a través del foro, y que aunque no haya tenido tiempo de participar en él lo he seguido muy de cerca. Me encantaron vuestras intervenciones sobre el uso del tú y el usted en los diferentes países de habla hispana. Yo creo que una de las cosas que me gustan de las telenovelas es ver como se utiliza el lenguaje en otros países, y en este sentido concretamente el uso de las expresiones ya hechas, que es algo que me encanta, aunque como tengo memoria de pez nunca me acuerdo de ellas. Recuerdo un viaje que hice a México hace más de 10 años y que fue un viaje que recuerdo con muchísimo cariño. Allí teníamos un guía que además de explicarnos muy bien la historia del país, también nos trasmitió la cultura, la forma de pensar y el funcionamiento de la sociedad mejicana. Era un hombre de mediana edad, bajito, moreno, con bigote, muy mejicanito. Durante los días que duro el viaje y el tiempo que el estaba con nosotros, lleve una libretita donde iba apuntando las expresiones que le oía decir. Me encantaba esa forma de hablar y llevé durante unos días una especie de guión, que muchos años después, cuando llega a mis manos revolviendo papeles, todavía me llena de añoranza por un país que considero estupendo.
Ya sabeis que yo sigo con la telenovela colombiana “La hija del Mariachi”, y por cierto, hay una expresión que se repite continuamente en el Bogota donde se desarrolla la historia y que nunca antes había oído, aunque en mi contra tengo que decir que no soy consumidora habitual de las telenovelas colombianas, por lo menos hasta ahora. La expresión es FRESCO, y que parece que se utiliza con diferentes acepciones. ¿Qué quiere decir concretamente Fresco??? . Eso sin contar con el eterno Doctor que parece que meten en todos los sitios y que lejos de referirse a una persona doctorada en cualquier materia, es simplemente una forma de referirse a alguien que lleva traje y va elegantemente vestido. Es así??????
Sigo con los abates de la pareja protagonista, y no solo con ellos, sino con el que hasta ahora como sabeis es mi personaje preferido FEr, el cual de momento se lleva gran parte de mis mejores momentos de la telenovela. Respecto al Coloso de Jalisco, de quien hemos hablado largo y tendido con alguna contertulia de este foro y cuya personalidad es bastante discutible, me ha parecido muy interesante la apreciación de que se trata de un personaje con un comportamiento absolutamente deplorable y que tocan toda la negatividad del espectador, aunque evidentemente no la comparto del todo, ya que aunque estoy de acuerdo en que es un ser deplorable y que en caso de existir no podría estar junto a él ni dos segundos (y creo que dos segundos estoy exagerando mucho), viéndolo en pantalla me rió un montón, es rara la intervención que no me despierta una sonrisa, hasta el punto de que he cuando aparece ya me pongo atenta para ver que barbaridad va a soltar esta vez. Aunque tampoco descarto que sea de esos personajes que al principio te hacen reír pero que al final te dan patadas en el hígado, porque sus comportamientos no es que sean misóginos, es que rayan el esperpento de lo que puede ser un misógino. Nadie en su sano juicio, aunque ese nadie sea alguien que odia visceralmente al género femenino y lo trata como auténtica basura, puede llegar a hacer y decir lo que dice y hace El Coloso. Es por eso que lejos de ser un personaje creíble, para mí se convierte en un payaso que en lugar de provocarme rabia, me da risa.
Es difícil de creer que en un personaje que fuera de verdad como el Coloso, dejase que Pacho se liara delante de sus narices con Rosario, no porque el este enamorado de Rosario, algo que no se cree nadie, sino porque el Coloso es demasiado “gallo” para tolerar otro en el corral. Sin embargo, lejos de partirle directamente las piernas a Francisco, que es lo que haría cualquier ser enfermo como es el Coloso, se dedica a buscar formas tontas de poner en evidencia a quien considera más su enemigo a nivel profesional que a quien según sus propias palabras, le ha quitado la mujer con la que el se casará algún día. Por todo ello, al final el Coloso de Jalisco, no es más que un tipo ridículo que pone en evidencia las peores características del estereotipo masculino más retrogrado, vil, odioso y patán y del que el espectador termina riéndose abiertamente, incluso en ocasiones ante su propia sorpresa, pues yo creo que Mónica lo que hace es colocar delante de tantos hombres como el Coloso, un espejo, donde seguramente no se ven reflejados, para que se rían de ellos mismos y de su ridícula forma de comportarse.
El problema que tenga la guionista con las mamás, que parece por su trayectoria que lo tiene, seguramente ya pertenece más al terreno meramente personal que a la construcción de personajes. No sé si es cierto que normalmente hace personajes de madres plastas, pero si es así tampoco me parece tan raro. Las madres, como prototipo humano, normalmente somos plastas, simplemente por el hecho de intentar proteger a nuestros retoños. Son muy pocas las madres que yo conozco que dan alas a sus hijos para que vuelen solos, sino que muy al contario, suelen sufrir tanto por sus retoños que si no fuera por el despego que los hijos tenemos, y por el instinto de supervivencia que nos lleva a salir de debajo de las faldas de nuestras madres, muchos más seres humanos seriamos carne de cañón, (o de psicólogo mejor dicho). A las madres, así en general, nos cuesta demasiado entender que por mucho que nosotras tengamos conocimientos para poder prever el tortazo que se van a dar nuestros hijos (conocimientos basados únicamente en la experiencia y en los tortazos que antes nos hemos dado nosotras y no en la sabiduría innata, que de eso existe poco por no decir nada.), no sirve de nada que los aconsejemos, porque ellos, igual que nos ha pasado a nosotros, solo aprenderán a base de tortas en propia cara, y que las que los demás se llevan no les sirven para nada.
No sé si las madres colombianas son igual que las españolas. Me temo que la diferencia debe ser bastante menor que con las madres suecas o noruegas, así que me imagino que el perfil de Doña Raquel, esa madre sufridora y castrante, únicamente responde a un perfil general de madre hispana, tan popular por estos lares, y veo que por aquellos, y que en realidad únicamente desea que su hija no caiga en los mismos errores que ella cayo en su día, aunque debería recordar que ella, igual que hace su hija ahora, no le hizo caso a nadie, ni siquiera a esa madre castradora que también ella debía tener.
Me parece también muy curiosa la especialidad de Nicolás Montero, quien repite personaje en por tercera vez con la misma guionista, en esos antagónicos que no son malos del todo y que en realidad lo único que hacen es defender sus intereses, aunque el personaje de Macias, no sé todavía muy bien que intereses tiene, porque aunque ha llegado a poner en peligro su matrimonio, no me parece de esos hombres que estén enamorados de una cantante de Rachearas, y por su comportamiento tampoco parece que vaya a buscar únicamente una relación meramente sexual. En cambio su personaje si tienen, como hemos hablado en alguna ocasión, una justificación clara al convertirse en el reflejo de una clase social y de un comportamiento al que Francisco pertenecía hasta que determinados avatares se cruzaron en su vida.
Al final de todo esto lo único que me queda claro es que Mónica sabe bien como manejar a los personajes de sus historias, aunque en determinados momentos sean como figuritas que no tienen demasiada coherencia en la historia, en realidad, lo que está haciendo con ellos es convertirlos en prototipos que muestra al espectador, y con los que va configurando una historia donde se recrea un universo de estereotipos que a veces más parece un análisis sociológico que una telenovela
Otro de los encantos de la Hija del Mariachi, desde mi punto de vista, es la música y la utilización de las Rancheras en la historia. La forma en que los guionistas utilizan las letras de las canciones, a veces da que pensar que primero tienen la letra y después hacen el guión de forma que esa letra tenga un sentido en la historia. La novela ha servido además en mi caso, para reencontrarme con un género que hace siglos que no oigo, que en vano es uno de los géneros más populares de habla hispana, porque cada historia contada en la una ranchera , serviría para escribir el guión de una telenovela. Esas, las rancheras, junto con los boleros, son los dos géneros que más profundamente tocan el corazón. O no es así????